En ARTBO 2025, entre obras que dialogan con la contemporaneidad y la sensibilidad de cada artista, destacó la pieza “Misma sangre, diferente propósito”, de Paula Andrea Díaz, estudiante de cuarto semestre de Artes Plásticas de la Academia de Artes Guerrero. Una obra que invita a mirar hacia adentro, hacia las dinámicas familiares y las cargas emocionales que muchas veces se normalizan.
Paula comparte el origen de su creación:
“Es la historia que surge a raíz de lo que siento con mi hermano y cómo, en las dinámicas familiares, unos se imponen sobre otros y la comodidad prevalece para unos mientras el otro se sacrifica”.

Su pieza, un dibujo en papel sobre carboncillo, muestra un hombre utilizando a una mujer como una silla, una imagen potente que condensa el peso de un sacrificio impuesto y el desgaste invisible que habita en el núcleo familiar. Desde el punto de vista técnico, Paula comenta:

“Se trabaja desde la mancha hacia la luz, haciendo trazos muy sueltos, utilizando el polvo del carboncillo más que el lápiz del carboncillo. Este trabajo llevó alrededor de dos meses”.
Más allá de la técnica, la artista valora la oportunidad de mostrar su obra en un espacio como ARTBO:
“Para mí es un paso gigante y, más que todo, estar con un dibujo, que en la contemporaneidad no es tan fácil de mostrar en un espacio tan importante como lo es ARTBO.”.
Misma sangre, diferente propósito se convierte así en un acto de liberación simbólica, una invitación a reflexionar sobre cómo las jerarquías emocionales afectan la identidad y la vida cotidiana. Es una obra que, desde lo personal, logra tocar a todos los que la contemplan, mostrando que el arte puede dar voz a lo invisible y transformar la experiencia íntima en un diálogo universal.
En las propias palabras de la artista:
«Cuando las palabras se quedan cortas, el papel surge como un lenguaje”.




