En ARTBO 2025, el artista y estudiante de cuarto semestre de Artes Plásticas de la Academia de Artes Guerrero, Joan Córdoba, presentó su obra “Raspachín«.
Una pieza profundamente humana que da visibilidad a una realidad que suele ser contada desde la distancia: la de los campesinos que trabajan en el cultivo de la hoja de coca.
“Esta es una obra que pertenece a la serie Lágrimas de coca. Yo soy oriundo del Putumayo, toco temas como el narcotráfico y el paramilitarismo. Son temas que me han tocado muy de cerca”, explica Joan.

Su obra retrata las manos de su padre, las mismas que, como él cuenta, han trabajado por necesidad y no por elección.

“Las manos de un raspachín, en sus dedos tiene envueltos cintas porque a la hora de recolectar la hoja de coca se lastiman las manos, generan ampollas, cortes, tienen que protegerse con cintas, tiras de tela o guantes”.
La obra, realizada en carboncillo sobre papel Fabriano, es el resultado de una técnica rigurosa que combina carboncillo vegetal, en lápiz y mineral, trabajados de oscuro a claro. Joan logra así una imagen que no solo impacta por su realismo, sino por la historia que contiene en cada trazo: una historia de esfuerzo, resistencia y dolor heredado.
La frase que acompaña la obra —“Río que nace de muy alto se tiñe de rojo, gracias a ti planta maldita a quien le debo mi vida, pero también mi sufrimiento”— resume la contradicción vital que atraviesa la pieza: la planta que da sustento también marca cicatrices.

“Realmente estoy muy contento, estoy muy feliz, esta feria ya ha empezado a abrirme puertas. Todo el esfuerzo que se ha venido llevando por años está empezando a dar sus frutos. Entonces la alegría es muy grande realmente”, comparte el artista.
En su serie «Lagrimas de Coca», Joan Córdoba transforma una experiencia familiar en una reflexión universal sobre la dignidad, el trabajo campesino y las consecuencias humanas del narcotráfico y el paramilitarismo. Su obra no busca dar un juicio de valor, sino visibilizar: mostrar que detrás de la violencia de nuestro país hay también manos que trabajan, que resisten y que sueñan con una vida distinta.




